martes, 29 de junio de 2010

Muerte

Esa noche soñé.... soñé... tanto... pasaron muchos años en ese sueño

Entré con un gran grupo de personas a un lugar oscuro, con una especie de humo alrededor, yo traté de aspirar ese humo, y al disiparse, dejo ver un negro vacío.

Luego de atravesar eso que parecía la entrada, caí en la casa de mis tíos, estaban sentados cenando, pero nadie me veía ni me escuchaba. Luego de estar un rato allí, volví al lugar oscuro al que había entrado.

Veía mucha gente, pero todos concentrados en si mismo, me senté en algo parecido a una piedra, y ya no me pude mover, sólo podía pensar. En ese lugar en que estaba no podía moverme libremente, sólo estar allí pensando y de alguna manera escuchando-conversando.

Estaba sentada en un lugar en el que podía ver algo parecido a la Vía Láctea, y yo estaba en una especie de satélite, de donde podía ver a la Tierra... y los demás "planetas" aunque preferiría llamarlos "Mundos" porque así los percibía. 

Entonces miré al frente, no podía voltear la cabeza ni mirar hacia ningún lado aunque quisiera algo más fuerte que yo me lo impedía.... aunque podía escuchar "otras personas" a mi alrededor, y sabía que estaban en la misma situación que yo.

Ahí fue cuando entendí que había muerto, primero sentí una profunda tristeza por mi muerte, me sentí tan triste que quise llorar, pero no podía, luego sentí un miedo y una impotencia muy grande, una desesperación al saber que era imposible regresar a mi vida, que había "salido del sistema" y que ya no podía volver a entrar. 

Pasó un tiempo más y al ver frente a mi aquellos "Mundos" comprendí que eran los que había pasado, vi como había llegado a tener diferentes formas físicas y químicas adaptadas a aquellos mundos, en cada uno obviamente había sido algo distinto, en algunos sólida, en otros gaseosa y muchas formas físicas que no puedo explicar, pero que en ese momento entendí. También logré comprender que luego de cumplir mi objetivo en un "Mundo" había pasado al siguiente, al pasar, seguía siendo yo, pero de alguna manera no lo era, porque cambiaba de forma física, pero evidentemente evolucionaba y el ser que pasaba de nivel era el mismo pero ya no tenía nada que ver con el anterior. 

Vi entonces los "Mundos" por los que había pasado y los que me quedaban por transitar, al  ver la proporción entendí que había recorrido las 3/4 partes del camino, y en ese momento me encontraba justo frente a la tierra, lugar que acababa de abandonar, y en el que me había quedado más tiempo de lo debido. Pues la "regla" era pasar por cada "Mundo" una sola vez, hacer lo debido, y luego ir al siguiente,  pero la Tierra tenía una característica particular, el libre albedrío, poder ir, moverte, hacer y ser lo que quisieras, algo que no se podía experimentar en otros estados físicos, este estado físico en particular permitía hacer y sentir a conveniencia, por tanto, al terminar el ciclo, muchos se quedaban y comenzaban de nuevo, querían quedarse eternamente allí, temiendo no poder hacer lo mismo en el siguiente "Mundo",  queriendo quedarse con lo conocido, con miedo a evolucionar, a pasar de etapa.

Al entender eso, también recordé el tiempo que había estado en la Tierra, y vi todos los roles que había asumido, eso me llevó a recordar a mi madre, saber que no la volvería a ver, porque había muerto... obviamente, pero esta vez no era como las anteriores en las que había vuelto, y mi madre y yo nos habíamos acompañado por muchas muchas vidas, habíamos sido hermanos, amigos, amantes, yo había sido su madre y esta vez me había tocado ser su hija, pero ya no había más, ya habíamos cumplido todos los ciclos, y a mi me tocaba ir a un lugar diferente al de ella, ya no podríamos vernos más... eso me traía una profunda tristeza, por más que quería llorar no podía, cómo extrañaba el llanto. 

Ahí pude comprender que la Tierra por más que hicieras otras cosas, cumplía una función fundamental, tener la economía como eje de todas las cosas, todo lo bueno y lo malo... las tristezas y las alegrías dependían de eso, aunque se quisiera ver de otra forma o cambiarse con cualquier tipo de ideales, nunca iba a cambiar, estaba diseñada para eso. El que funcionara como un elemento de evolución dependía del estado físico, del cuerpo, que permitía todo tipo de sensaciones y placeres que era lo que nos mantenía atados a la tierra, y hacía la evolución mas lenta y repetitiva, en cierta forma innecesaria para los habitantes.

En ese momento me di cuenta que yo estaba en un lugar un tanto fuera de esas reglas, porque no pertenecía a la cadena de lugares por el que tenía que pasar, y no era a donde debía haber ido, sentí una impotencia muy grande, este lugar lleno de seres que no podían comunicarse entre sí, donde no podía moverme, donde sólo podía observar y pensar, no me gustaba ese lugar. Además que veía los lugares por los que tenía que pasar y no sabía entonces como saldría de allí... ahí fue cuando me di cuenta que había salido en el momento equivocado y había ido al lugar  equivocado... no de todo, pero de alguna manera algo no había salido bien.

Pasó algún tiempo, y la tensa calma comenzó a cambiar, los seres que estaba en ese lugar conmigo empezaron a alborotarse, y es que por unos momentos existía la posibilidad de regresar, se había abierto una especie de "portal" a la tierra, y todos corrían y decían que eso pasaba cada mucho tiempo, yo estuve a punto de entrar con toda esa gente, pero pude darme cuenta, que esa no era la forma natural de entrar nuevamente, porque no entraríamos por medio de una madre, con una nueva vida, simplemente entraríamos como espíritus. Lo supe segundos antes, y logré arrepentirme y me quedé en ese lugar casi sola.

Pasó mucho tiempo y pude comunicarme conmigo misma conectarme con todos los seres que en cierta forma todo junto era una sola cosa,  y pude pedir y ser escuchada, recordé algo muy importante que tenía que hacer y que era necesario para que muchas cosas sucedieran, era algo sencillo, eso si recuerdo, pero apenas entre en consciencia de eso, desperté... y lo olvidé.


viernes, 18 de junio de 2010

Búsqueda

Había llegado a aquella gran feria para encontrarme con ese chico que hace mucho mucho no veía, en el sueño recordaba acuerdos implícitos sobre ese encuentro, aún así el escenario parecía ser distinto, dos habitaciones separadas, en dos zonas completamente distantes... la mía era la 199... y aún no sabía cual era la de él. Busqué por todo ese gran lugar lleno de gente, por donde creía que podía estar, o que podía esperarme, pero no, nunca lo hallé. 

En cambio bajé unas escaleras luego de una propuesta un tanto indecente de una rubia de unos cuarenta años.... propuesta que no me molesto.  Fui hacia mi habitación y la encontré habitada, con cinco uruguayos bastante divertidos, aún pensaba en el chico al que fui a encontrar y no encontré.



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domingo, 13 de junio de 2010

Río 1

Estaba dentro de una casa, por la ventana podía ver el río Orinoco correr, estaba en una de las zonas mas amplias, muy muy a lo lejos ser veían un par de casas en la otra orilla. Estaba con el director y el sonidista arreglando unos equipos sobre la mesa, depronto un ruido, y el río crecido como una ola gigante, entra por la ventana y se lleva la casa y a nosotros.



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viernes, 11 de junio de 2010

Olas 2

Era de noche, estaba en la orilla de una pequeña playa desierta que tenía al fondo una montaña.  Depronto se escucha el rugir del mar, e iluminada por la luz tenue de la luna se ve venir hacia mi una enorme ola. Empiezo a correr en dirección de la montaña para resguardarme, y siento miedo, pero ese miedo hace que la montaña se acerque pero teniendo la sensación de que la ola romperá en la montaña y quedaré atrapada. Luego pienso que no podría ser peor... y un volcán en la cima de la montaña empieza a hacer erupción, en ese momento hago consciencia de que si yo quiero la montaña, el volcán y la ola desaparecerán.. y entonces... desaparecen.


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miércoles, 9 de junio de 2010

Olas 1

Estaba caminando en la orilla de la playa, había mucha gente, tanta que costaba ver un lugar vacío para bañarse. Iba de la mano con Panema, y las cosas estaba raras, no estaban muy bien.
Derepente vemos una ola inmensa, como de 8 pisos de alto, que nos traga inmediatamente. Siento que me sumerjo en la ola, y que no puedo salir, pensé que había muerto, pero la ola me lanza a otra orilla, de otra playa en otro país.

Esta playa estaba desierta, no había nada ni nadie, por lo que comienzo a caminar buscando algún pueblo. Y veo una calle asfaltada pero con grietas donde se entrevé arena y unos caracoles grandes y morados incrustados. Sigo el camino y encuentro una escuela, entro y me siento bastante segura, pero luego me doy cuenta que no puedo salir más, y que hay un patio central en que me veo obligada a asistir al interrogatorio diurno de la lección del día. Era un internado de monjas, había que responder cuando señalaban y tenía la sensación de un horrible castigo al no responder las preguntas, por lo que traté de ocultarme entre la gente. La monja señala a  mi, para responder, y yo trato de decir algo, pero vuelve a señalar indicando que era a la persona que estaba a mi lado quien debía responder, siento un gran alivio, pero me decido a escapar.

Encuentro a un chico que sin decirme nada entiendo que me va a ayudar, parecía profesor, y me ayuda a pasar muchos controles de seguridad parecidos a los de un aeropuerto para poder salir. En ese proceso me doy cuenta que todo el mundo habla en portugués. 

Salgo y camino sin rumbo fijo, me encuentro con un chico que me acompaña a una playa cercada, donde había que pagar para entrar pero a el no lo dejan entrar, la playa tenía al lado una construcción hotelera, justo en medio de un cayo hermosísimo, entré, mucha gente, y otra ola pequeña me arrastró, pero sólo un poco, y al caminar hacia la construcción me encuentro a Caetano Veloso hablando con Yuliet la del documental, mirando la destrucción de la construcción con preocupación, me siento con ellos.

Hotel

Llegué al hotel luego de varios días y de nunca haber dormido en esa habitación, era la misma habitación, pero se veía distinta. Estaba mi compañera esperando y recogiendo su ropa, tenía un nuevo peinado y el cabello tenido más claro; se veía bien, aunque mayor, tal vez habían pasado un par de años.


Le dije, estoy enamorada. Ella me pidió que le contara pero yo no quice, luego me di cuenta que no lo recordaba.




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domingo, 6 de junio de 2010

El Dique y el Sarisariñama

Estaba rescostada en la yerba con Jorge, en un hermoso lugar que estaba entre El Dique (el Valle, Mérida) y el Sarisariñama (Amazonas). Tenía todo lo hermoso de los Andes y el Amazonas en un mismo lugar.


Nos mirábamos con dulzura, el tiempo pasaba sin más, sonreíamos, Jorge  me hace una seña con la mirada para que mire al cielo, era de muchos colores principalmente morado y rosa, con cúmulos, se veía muy profundo, tuve una sensación de ser elevada, jalada hacia el cielo.

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sábado, 5 de junio de 2010

Cielo y Alacranes

Iba camino a mi casa luego de una fiesta,  eran como las 6 am, el cielo estaba claro y con un efecto Arco Iris en la montaña, todo muy resplandeciente, no había transporte hacia la casa así que decidí caminar, las calles vacías mostraban como al pasar los minutos se iban llenando de gente como toda mañana fría y fresca de Mérida.

Comenzaba a salir el sol y entré a una casa, todo tenía una tonalidad marrón, subí unas escaleritas, la casa parecía vieja. Había una salita con dos sofás, y en uno de ellos una chica esperando, un cubo amarillo estaba a su lado, y de el salió derepente un alacrán, se veía inmenso, aunque tenía unas antenas como de cucaracha, yo le advertí a la chica del peligro, pero ella muy tranquila me dijo que eran para comer, que curaban.

Luego me di cuenta que estaba en una especie de consultorio de curación holístico o algo así, pero casero, sin mucha indumentaria médica, me hacen pasar pues me tocaba mi turno, yo sólo estaba cansada y quería dormir, entré comiéndome un alacrán, me comía su cuerpo, por dentro parecía un camarón pero por fuera era negro y poco duro.

Entre y me acosté en una camilla, entro una señora muy amable, y comenzó a ponerme alacranes por todo el cuerpo, el primero fue en la frente, me dijo que no hacía falta comerlos, solo ponerlos en el cuerpo, mientras lo ponía sobre mi yo me dormía, y escuchaba al fondo decirme que iba a levantarme curada.

Desperté a la mañana siguiente, un poco sorprendida de haberme quedado  dormida en ese lugar, pero con una sensación de renovación absoluta.

Salí de la habitación y en una pequeña sala con una ventana al fondo encontré un par de amigos  que habían pasado la noche allí también, desayunamos, y luego salí del lugar nuevamente a mi casa, deberían ser como las 11am, por la luz del sol y la gente en la calle.