Iba camino a mi casa luego de una fiesta, eran como las 6 am, el cielo estaba claro y con un efecto Arco Iris en la montaña, todo muy resplandeciente, no había transporte hacia la casa así que decidí caminar, las calles vacías mostraban como al pasar los minutos se iban llenando de gente como toda mañana fría y fresca de Mérida.
Comenzaba a salir el sol y entré a una casa, todo tenía una tonalidad marrón, subí unas escaleritas, la casa parecía vieja. Había una salita con dos sofás, y en uno de ellos una chica esperando, un cubo amarillo estaba a su lado, y de el salió derepente un alacrán, se veía inmenso, aunque tenía unas antenas como de cucaracha, yo le advertí a la chica del peligro, pero ella muy tranquila me dijo que eran para comer, que curaban.
Luego me di cuenta que estaba en una especie de consultorio de curación holístico o algo así, pero casero, sin mucha indumentaria médica, me hacen pasar pues me tocaba mi turno, yo sólo estaba cansada y quería dormir, entré comiéndome un alacrán, me comía su cuerpo, por dentro parecía un camarón pero por fuera era negro y poco duro.
Entre y me acosté en una camilla, entro una señora muy amable, y comenzó a ponerme alacranes por todo el cuerpo, el primero fue en la frente, me dijo que no hacía falta comerlos, solo ponerlos en el cuerpo, mientras lo ponía sobre mi yo me dormía, y escuchaba al fondo decirme que iba a levantarme curada.
Desperté a la mañana siguiente, un poco sorprendida de haberme quedado dormida en ese lugar, pero con una sensación de renovación absoluta.
Salí de la habitación y en una pequeña sala con una ventana al fondo encontré un par de amigos que habían pasado la noche allí también, desayunamos, y luego salí del lugar nuevamente a mi casa, deberían ser como las 11am, por la luz del sol y la gente en la calle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario